Una buena sesión empieza antes de llegar al estudio. Explicarles que será una experiencia divertida y sin presión ayuda mucho. En Carpe Diem Fotografía creamos un ambiente cercano y relajado, pero llegar tranquilos marca la diferencia. Cuando los niños saben que pueden ser ellos mismos, se muestran más naturales y disfrutan mucho más del momento.
Vestuario, detalles y naturalidad
El traje o vestido de comunión debe permitir comodidad y movimiento. En Carpe Diem Fotografía recomendamos añadir pequeños detalles personales como una medalla, un rosario o un libro especial, ya que aportan un valor emocional único a las fotografías. En cuanto al peinado y maquillaje, siempre aconsejamos mantener un estilo sencillo y natural.
Descanso y tiempos adaptados
Un niño descansado y de buen humor disfruta la sesión y eso se nota en las fotografías. Respetar sus tiempos y evitar prisas innecesarias ayuda a que la experiencia sea positiva y agradable para todos.
Cuando todo está bien preparado, la sesión se convierte en un recuerdo bonito en sí mismo.
Confía en profesionales y reserva tu sesión de comunión

